Aquellos Días… de la Ignominia
Aquellos Días… de la Ignominia
Para Octavio es sólo cuestión de tiempo, mañana tiene planeado ponerles en la madre a los de la “Prepa” Ochoterena, es por eso que se ha reunido con sus mejores amigos de la “Voca” por lo rumbos de San Lázaro para recolectar piedras y todo aquello que pueda ser lanzado. Las rencillas estudiantiles entre ambas preparatorias han llegado a su punto máximo, sobre todo después del “Tochito” de hoy.
- ¡Esos cabrones no van a piropear a Mercedes otra vez! –
- Dales con todo Octavio, pinches Popis de la UNAM –
Lo dicho se cumple, el veintitrés de julio los estudiantes de las vocacionales dos y cinco del IPN apedrean la preparatoria Isaac Ochoterena, Octavio participa activamente, debido a que durante el “Tocho” del día de ayer, los de la porra contraria se metieron con su novia y le lanzaron varios piropos.
- ¡Órale hijos de su puta madre! –
Varios alumnos del “Poli” se dan cita a las afueras de la preparatoria Ochoterena y empiezan las amenazas y los empujones, por supuesto la respuesta no se hace esperar, piedras, palos y mentadas de madre se reparten en la batalla campal de la ciudadela, que dura aproximadamente tres horas, el clima se pone tenso y rebasa la simpleza de una gresca estudiantil.
- ¡Qué muchachos estos! Aviéntales a los granaderos para que aprendan los pinches pendejitos –
El Regente ordena que la policía entre a tomar el control, por lo que el grupo de granaderos se lanza contra los estudiantes para sofocar la situación, sin embargo, lo hace de tal manera que va más allá de sus facultades como autoridad, golpea de manera brutal a estudiantes, también a maestros y a todo aquel que se atraviese en su camino, el exceso es tal que inclusive invaden las instalaciones educativas, provocando que los alumnos y profesores traten de refugiarse en el interior, pero es inútil, después de haber usado la fuerza extrema, finalmente las cosas se tranquilizan.
Los actos y medios utilizados por los granaderos han sido exagerados, por lo que la dirección del IPN se pronuncia en cuanto a los hechos, responsabiliza a grupos no estudiantiles por haber fomentado la violencia y señala transgresiones a los derechos humanos por parte del grupo de granaderos. Las vocacionales dos y cinco cierran sus instalaciones por un par de días para evitar más actos de crimen, Octavio y algunos de sus amigos se logran esconder y evaden la detención, pero la llama del rencor hacia los cuerpos policiacos queda ahí, encendida, alimentada por los antecesores de la represión.
- Se nos fue la mano cuate –
- No digas chingaderas, los que se pasaron fueron ellos –
- No chinguen ¿Quiénes eran los cabrones que aventaron bombas molotov? –
- Pensé que tú sabias Octavio –
- No güey, al final nos empezaron a repartir madrazos parejo a todos –
- Estuvo raro compañeros, de pronto ya no éramos solo estudiantes –
Durante los días posteriores a la gresca de la ciudadela se habla del tema en varios círculos estudiantiles, la violencia ejercida por los granaderos y el excesivo uso de la fuerza sorprenden algunos, para otros es la normalización de un estado que no acepta la crítica y que ya lo había demostrado con los ferrocarrileros y con los médicos en años pasados. Las fechas coinciden con la marcha en conmemoración del asalto al cuartel Moncada del veintiséis de julio, en donde se aprovecha el mitin para protestar contra la violencia policiaca ocurrida. Octavio y su novia Mercedes acuden a la marcha, surgen consignas y pancartas en contra de la represión, se avanza por las calles invadidas de un sentimiento de justicia y nutridas de un contingente numeroso, que al acercarse al Zócalo es recibido de nuevo por los granaderos.
- De nuevo esos hijos de su puta madre –
- Octavio ¿Qué crees que pase? –
- No lo sé, mis hermanos dicen que ya son capaces de todo –
Y lo son; macanazos, gases lacrimógenos, bayonetas, insultos y golpes contra los estudiantes, la agresión comienza y el pánico se apodera de los alumnos que empiezan a correr en todas direcciones para tratar de escapar, San Ildefonso es el escenario de una guerra en donde la policía y el servicio secreto se dan el lujo de usar armas de gran calibre e incluso un lanzallamas, la autoridad da estado de sitio a los centros escolares de la zona, el primer cuadro es una zona sin ley, donde se detiene a diestra y siniestra, donde se empieza a ensayar por parte del gobierno y donde los estudiantes se resguardan en los planteles educativos, viéndose obligados a pasar la noche en las instalaciones de los mismos.
- ¡Mercedes! ¿Estas bien? –
- Tengo sangre en la blusa, pero no sé si es mía –
- Déjame revisarte…-
- ¡Compañeros! Tienen rodeada la escuela, lo mejor será tratar de permanecer aquí –
- El compañero tiene razón, si salimos no chingan esos ojetes –
- La Maestra García Téllez está muy lastimada, tenemos que ver la forma de llevarla a un hospital –
- ¡Puta madre, va estar en chino! –
Las primeras acusaciones de atentar contra la olimpiada no se hacen esperar por parte de gobernación, el antiguo barrio universitario del centro amanece ocupado por la policía, todo es una interrogante.
Por parte del IPN se convoca a huelga general, se exige la renuncia del jefe de la policía y la desaparición del cuerpo de granaderos, un primer sector estudiantil comienza a reunirse con el fin de implementar una vía formal de protesta. El gobierno advierte a la población universitaria y preparatoriana; de continuar con agresiones al cuerpo de policía “Se tomaran las medidas necesarias”.
- Apenas la libramos Octavio, no me vuelvas a llevar a tus pinches marchas –
- Tu no entiendes, somos nosotros contra ellos –
- ¿Ustedes contra quién?
- Contra el pinche sistema –
- ¿No me digas?
- Tu nada más no digas nada a nadie –
- Mi papá dice que en esta época es peor ser estudiante que ladrón –
- Es por eso que tenemos que dar la lucha –
El pasar de los días es incierto, mientras los porros agreden alumnos afuera de las universidades y preparatorias, los estudiantes y maestros de la UNAM y del IPN hacen el recuento de los eventos del veintiséis de julio para tratar de establecer un medio legal de denuncia, para lo cual se forman brigadas por parte de los primeros lideres, tales brigadas son agredidas en actos públicos y en repetidas ocasiones por la policía y por los granaderos. Los primeros rumores de estudiantes muertos son “desmentidos” por la autoridad. El paro es inminente, se unen Chapingo y varias universidades del interior de la república. La paz se ha roto, los enfrentamientos continúan en varias zonas de la ciudad, entonces ocurre lo inesperado, por primera vez en estos días de terror, la llegada de un batallón de infantería al Zócalo acaba con un mitin, ya no es suficiente la policía y el cuerpo de granaderos, la presencia militar se hace necesaria por parte del gobierno para irrumpir el naciente movimiento.
- ¡Mataron a Daniel, no mames! –
- Cálmate pendejo, no estamos seguros –
- ¿Cómo madres no? a su papá ya lo corrieron del trabajo y le advirtieron que se fuera de la ciudad -
- ¿Quién te dijo eso compañero? -
- El “Púas”, ya ves que eran vecinos desde la “Secu” –
- Compañeros, tranquilos, mis hermanos ya están en comunicación con algunos lideres universitarios, dicen que se va armar en grande –
- Pinche Octavio, estas metido hasta las nalgas –
- Aquí nadie se va a rajar compañeros, “Hasta la victoria siempre”-
La decisión del ejecutivo de usar al ejército sigue adelante, por lo que toman las prepas uno, dos, tres y cinco de la UNAM, sin contemplación alguna derrumban de un bazucazo la puerta de San Ildefonso para llegar hasta los estudiantes que se encuentran en el interior, cuatrocientas personas lesionadas como resultado de este acto, pero no les importa, las autoridades informan que su reacción fue basada en desmantelar un plan de subversión y de disolución social.
- ¡Esos culeros usaron una bazuca! –
- Le reventaron toda la madre al Víctor, luego lo treparon a un camión y se lo llevaron –
- ¡Yo me largo de la ciudad! –
- No seas “zacate”, espérate… -
De inmediato el rector Barros Sierra protesta contra la violación de la autonomía y de los derechos humanos, se declara día de luto en la UNAM, el secretario de la defensa menciona que no habrá más contemplaciones y de inmediato el ejercito toma control de más centros estudiantiles. Esto no amedrenta el ánimo de los escolapios, se suman más y más escuelas y organizaciones al paro, el rector asiste a un nuevo mitin que convoca a veinte mil estudiantes en protesta de la toma militar de los planteles del IPN y de la UNAM, la sociedad esta indecisa, pero en general apoyan en movimiento y reprueban la violencia. Sorpresivamente la CTM se lanza en contra del movimiento estudiantil.
- ¡Cabrones, el ejército va enserio! –
- Nosotros también, ayer hable con un tal Luis González, nos explicó el panorama compañeros, es tiempo de ser firmes a la revolución –
- Mi jefe dice que me deje de pendejadas y que me ponga a estudiar –
- Si te dejas de pendejadas de nada te va servir estudiar –
- La próxima semana hay marcha, nadie se me arrugue –
El rector encabeza a cien mil estudiantes en un nuevo mitin, salen de Ciudad Universitaria escoltados por tanquetas y el ejército en la zona, durante el acto se ondea la bandera y se entona el himno nacional. La prensa estadounidense hace su aparición mediática y culpa a Fidel castro de los eventos acaecidos en el país.
Para el cuatro de agosto se da un gran paso, se firma el pliego petitorio por parte de los estudiantes de la UNAM, IPN y varias universidades más:
- A ver compañeros, estos son los puntos que le darán fuerza al movimiento:
1. Libertad de todos los presos políticos.
2. Derogación del delito de disolución social.
3. Desaparición del cuerpo de granaderos.
4. Destitución de los jefes policiacos.
5. Indemnización a las víctimas de los actos represivos
6. Deslinde de responsabilidades de los funcionarios involucrados en actos de violencia y establecimiento de un diálogo público.
- Nunca se había visto nada igual en el país, cada día tenemos más simpatizantes –
- Así es compañero, nuestra unión dará el ejemplo –
La redacción y firma del pliego culmina con la suspensión de actividades culturales, artísticas y catedráticas en las instituciones educativas, además, en señal de duelo y de protesta por la violación de la autonomía, los jóvenes encarcelados, torturados y los estudiantes muertos, el movimiento convoca a un nuevo mitin que sale de la unidad Zacatenco, parten a las cuatro de la tarde con mantas hechas por los maestros aludiendo a la frase; “estamos en lucha”. En esta ocasión no hay granaderos ni ejército, por lo que el mitin se lleva a cabo de manera pacífica, aunque con algunos infiltrados en el movimiento. Durante la marcha se entona el himno nacional, se enaltece la unidad estudiantil y se lanza un ultimátum a las autoridades, setenta y dos horas para resolver el conflicto o huelga nacional.
- No se la va acabar Tribilin compañeros –
- Es cierto, juntos vamos a sacarlo del poder –
- Ya no nos para nadie –
- El mundo conocerá de lo que somos capaces los mexicanos –
En consecuencia de los recientes eventos surge el CNH y exige dialogo con las autoridades para resolver el conflicto, los profesores apoyan al movimiento y se unen al pliego petitorio, las autoridades mexicanas mencionan que los actos ocurridos son planeados para desestabilizar México y boicotear la olimpiada. El movimiento toma fuerza y se convoca a los representantes del mismo en las instalaciones del IPN para darle estructura formal al mismo, se realizan los preparativos de la siguiente marcha mediante una estrategia pacífica y dentro de los debates estudiantiles se propone la creación de un tribunal popular para enjuiciar a los responsables de la represión y llevarla ante el congreso de la unión.
Como resultado de la estructura del movimiento, doscientas mil personas encabezan la marcha del trece de agosto, la organización y el desarrollo de la marcha se realizan en total paz, las mantas desplegadas hacen referencia al pliego petitorio, a la reprobación del gobierno por el terror ejercido hacia la población de estudiantes y al rechazo hacia las bayonetas, la exigencia de liberación a los presos políticos aparece como punto cardinal de las exigencias del movimiento.
- Estamos ganado terreno compañeros –
- Ya nadie le cree al gobierno –
- Octavio ¿Cuándo va a terminar la huelga?
- No lo sé compañero, se ve lejos –
El consejo universitario se adhiere al pliego estudiantil, el CNH por su parte reitera su posición de dialogo público ante la negativa de las autoridades, con el paso de los días se unen las universidades privadas al movimiento, entre ellas la Ibero. Las brigadas de estudiantes informan a la sociedad mediante mítines relámpago donde se denuncia la represión, la demagogia y la renuencia del gobierno a aceptar el dialogo, las brigadas son reprimidas con el uso de la fuerza y los rumores se confirman; muerte de estudiantes, desapariciones forzadas y ataques directos a los activistas del movimiento son el pan de cada día. Los diputados se niegan al dialogo, “No discutiremos con ciudadanos”, los miserables lideres de la CTM endurecen su campaña contra el movimiento universitario y la lucha se recrudece. Finalmente Echeverria expresa su disposición para dialogar con los estudiantes y maestros, el CNH propone lugares para la discusión y solicita recibir la aceptación al dialogo por escrito.
- Se los dije compañeros, ya van a doblar las manitas –
- Mas nos vale que sea así –
- No sea rajón, nos van a cumplir todo el pliego –
- Mañana mismo sacamos a todos los compañeros de la cárcel –
- ¿Eso también revive a los compañeros caídos Octavio?
La marcha del veintisiete de agosto sale del museo de antropología, mientras otros mil estudiantes se reúnen en Lecumberri para exigir la liberación de los presos políticos, cuatrocientos mil personas marchan pacíficamente, aunque en esta ocasión sí hay granaderos y carros blindados, a las siete y media de la tarde se inicia el mitin en el Zócalo, Sócrates anuncia que el dialogo será el primero de septiembre a las diez de la mañana, los estudiantes montan guardia en la plaza de la constitución y son arremetidos por los granaderos y policía que toman por asalto la plaza, el movimiento es encajonado pero pueden escapar por la calle Madero, donde destacamentos del ejercito los repliegan con lujo de violencia hacia Reforma, en diferentes puntos de la ciudad se hacen detenciones y actos de represión contra jóvenes, el servicio secreto ataca maestros y activistas en sus domicilios, la honorable secretaria de la defensa justifica sus actos, Fidel Velázquez comenta que cualquier medida tomada en contra de los estudiantes está totalmente admitida. La plaza principal de la ciudad se mantiene tomada por el ejército, por lo que el CNH cancela las actividades estudiantiles que se habían planeado para el primero de septiembre y no llega el dialogo, en cambio, el informe del presidente justifica las acciones militares y da ultimátum a los estudiantes.
- ¡Nos mintieron esos hijos de la chingada! –
- ¿No será que nos estamos engañando a nosotros mismos? –
- ¡Cállate o te parto la madre! ahora más que nunca debemos demostrar lealtad y firmeza –
- Mercedes, mañana vamos a ir a la plaza de las tres culturas –
- No Octavio, mis papás, no me van a dejar salir –
- !Cómo tú quieras! -
El ocho de septiembre se realiza un primer mitin en la plaza de las tres culturas, donde se informa la negativa del gobierno a establecer un dialogo con el movimiento, el rector llama a retomar las actividades universitarias, pero el CNH se niega y menciona que retomara clases hasta la resolución del pliego petitorio. Siqueiros y un numeroso grupo de intelectuales apoyan al movimiento y se unen contra la derogación del delito de disolución social. Los mítines continúan en la rectoría de la UNAM y en el casco de Santo Tomas, el día trece de septiembre se realiza la marcha del silencio, que, a diferencia de los anteriores, se lleva a cabo con un mutismo total, más que nunca se usan mantas y carteles para dar a conocer las consignas del movimiento, doscientos cincuenta mil personas se unen al mitin según la prensa, el CNH reporta más de medio millón, la CFE brinda su apoyo en la lucha por los seis puntos.
- No podemos volver a las actividades todavía, eso equivaldría a aceptar la derrota y el conflicto nunca se resolverá –
- Bueno compañero Octavio, pienso que también podríamos luchar desde las aulas en funcionamiento –
- ¡No, ni madres! no llegamos hasta aquí para dejar que ellos se lleven la victoria –
- ¿De verdad crees que van a dialogar? –
El diez y ocho de septiembre el ejército ocupa Ciudad Universitaria, diez mil soldados toman CU y se intensifican de nuevo las detenciones y la represión contra los estudiantes y simpatizantes del movimiento. Las maniobras son rápidas “manos a la nuca y al piso”, gobernación justifica las acciones argumentando el orden jurídico, ese mismo en el que ellos no creen y nunca han practicado. La cámara de diputados condena el movimiento, las detenciones ya se cuentan por cientos y las desapariciones también. Como presagio funesto se da un primer enfrentamiento en la plaza de las tres culturas, varios lesionados son llevados a los hospitales aledaños. La situación no está fácil, desde Centro América los rectores universitarios protestan contra el gobierno mexicano, que no hace más que argumentar el orden jurídico. La tensión está en su clímax, la policía y el ejército te pueden detener por el solo hecho de ser o parecer estudiante. Estos son los días.
Por si fuera poco, el rector de la UNAM renuncia el veintitrés de septiembre, fundamentando su decisión en la violación a la autonomía universitaria. Su renuncia no es aceptada, el horror se endurece y después de la toma de CU, Zacatenco y Santo Tomas son ocupados por el ejército también, por su puesto, las instalaciones son tomadas haciendo alarde de violencia y abusando de la fuerza. El veintisiete de septiembre un nuevo mitin en Tlatelolco convoca a cinco mil participantes, no hay marcha atrás, pero tampoco dialogo. Tras varios días de ocupación los “Milicos” salen de CU el treinta de septiembre. Las madres de familia se lanzan a las calles y marchan para protestar contra la persecución de jóvenes. El primero de octubre en CNH lanza un manifiesto al mundo. Nada está resuelto.
- Octavio ¿es cierto que apañaron a tu carnal? –
- No sé, no llega a casa desde hace tres días ¿Cómo te enteraste? –
- El papá de Marcos trabaja en la delegación y le comento que le pareció verlo –
- ¿Sigue ahí? –
- Sabe… Marcos dice que los están llevando al campo militar y que ya no salen –
- ¡No mames, no mames, no mames! –
- Lo sentimos compañero –
- Mañana tenemos cita en Tlatelolco de nuevo… ¡Mercedes! ven conmigo, no me dejes solo –
- Está bien Octavio, pero le diré a mis padres que iré a otro lugar, si les digo la verdad no me van a dejar salir –
- ¡Mi carnal ¿Qué le paso a mi carnal?!
El dos de octubre se realiza el mitin en la plaza de las tres culturas, el cielo tiene un color diferente, todo está programado para la cinco de la tarde, pero el inicio se retrasa media hora, la atmosfera es muy tensa y cargada de cansancio, rechazo y tristeza. Hay unas diez mil personas en la “ratonera” mientras los lideres toman el micrófono, el cordonazo de san Francisco no tarda en desatar la lluvia, varios helicópteros sobrevuelan la zona, las ruinas parecen hablar, como si trataran de advertir, como si recordaran la ultima batalla mexica en su suelo, la iglesia de Santiago está cerrada y la torre de relaciones se levanta en el horizonte, el discurso se da desde el edificio chihuahua, desde donde avisan que la marcha a Santo Tomas no se llevara a cabo, debido a la fuerte presencia policiaca y del ejército en la zona.
- ¡No vamos a caer en provocaciones compañeros! –
Durante el acto se suman lideres ferrocarrileros, petroleros, telefonistas, médicos y la prensa nacional e internacional, todo parece indicar que el mitin terminara y cada quien se ira a sus respectivos lugares de origen, cuando a las seis de la tarde aparecen bengalas en el cielo, Oriana Fallaci comenta; “Igual que en Vietnam, significa que van atacar”
- ¡Octavio Vámonos! –
- Tranquila, no pasara nada –
- Desde el micrófono se pide calma, pero la multitud confundida ha empezado a correr en todas direcciones;
- ¡Mantengamos la calma compañeros, no caigamos en actos de provocación! –
Nadie hace caso, el caos se apodera del sitio y uno de los helicópteros lanza dos bengalas verdes… la historia se parte. Empiezan los disparos. los estudiantes caen sin tener sitio para refugiarse, al grito de Batallón Olimpia aparece personal con guante blanco y acribillando a todos a su paso, no hay lugar donde esconderse, la zona es devastada, el ejército responde al fuego, los estudiantes quedan en medio de la lluvia de balas, son dos horas de tiroteo, de masacre, para llamarlo por su nombre.
- ¡Mercedes levántate! –
- No puedo caminar Octavio –
- Te ayudo, mira, vamos por… -
- ¡A ver hijos de la chingada! ¿Ustedes quiénes son? –
- ¡No dispare por favor! –
- ¿Cómo te llamas pendejo? –
- Octavio señor, mi nombre es Octavio, por favor ayúdeme, mi novia esta herida –
- ¡Pues que lastima cabrón! –
- ¡Suéltala hijo de puta! –
- (Disparo a la cabeza)
- ¡Octavio, Octavio! –
- ¡Cállese usted también culera! -
Todo intento de negociación es inútil para los estudiantes, tras la balacera los jóvenes son buscados en todos los sitios posibles; departamentos, colonias aledañas, automóviles y azoteas, en realidad son muy pocos los que logran burlar a los grupos paramilitares, a la policía y a los soldados, poco a poco los van encontrando y escoltando hasta la plaza, los desnudan y los golpean. Valientes autoridades. Los cuerpos inertes son apilados en la plancha mientras la lluvia les cae encima, como lavando la sangre que de sus cuerpos alimenta la sed de los gobernantes. A los periodistas también les toca, sus cámaras y material les son confiscados, la zona es controlada en su totalidad por el ejército y la policía, los cobardes del Batallón Olimpia continúan sus vejaciones, miles de detenidos son llevados a las delegaciones o a sitios de donde no volverán jamás.
La noche se torna en un infierno, llegan camiones a limpiar la zona y se llevan los cuerpos maltrechos. Las familias desesperadas buscan a sus hijos en la plaza, cárceles y morgues, los hospitales saturados no pueden atender a todos los heridos, el sistema de salud apenas se está recuperando del golpe que le dio el gobierno en mil novecientos sesenta y cinco. De muchos no se volverá a saber nada. La prensa nacional apenas menciona los hechos. En los siguientes días se espera que la población civil se levante en armas, no ocurre.
Los días pasan entre el miedo y la incertidumbre, la ceremonia de los juegos olímpicos se da sin mayores contratiempos, Enriqueta Basilio enciende el pebetero, Octavio Paz renuncia a su cargo diplomático, Elena Garro es señalada como espía y delatora, el presidente Diaz Ordaz sonríe en la inauguración de los juegos, nada cambia en las altas esferas.
El cuatro de diciembre se levanta la huelga, el seis el CNH decreta su disolución, sólo queda la plaza…y el olvido.
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