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Mostrando entradas de 2024

El Frío que de Noche Sientes, es por Andar Desperdiciada…

  Primera Parte: La Resaca de los Caifanes. Después del desastroso desayuno en Tres Marías y tras abordar el taxi que la llevó de regreso a su mundo, Paloma quedó profundamente marcada por la extravagante realidad que los Caifanes le revelaron la noche anterior. Entonces y solo entonces, pudo entender la superficialidad con que su vida había transcurrido hasta que los conoció. Aquello fue la libertad, la impunidad, la noche más larga y la gota que derramó el vaso de su huida. Para Paloma, la atmósfera de aquella madrugada, las risas, las disertaciones sobre la vida, el humo, las miradas cómplices y su extraño lenguaje, representaron la certeza que usaría para terminar su relación con el arquitecto Jaime de Landa. “Nunca más” se dijo mirándose al espejo, y pese a la insistencia de Jaime, en los días posteriores a su encuentro con los Caifanes, no le contestó llamadas y no lo recibió en su domicilio. Por el contrario, destruyó, muy a pesar de su familia y del compromiso que ya ...

Ya no te espero

Ana Sofia cerró los ojos, con la esperanza de que al abrirlos todo formara parte de un mal sueño. Luego abrió la gaveta donde guardaba papel, pluma y algunos artículos de papelería que le tenían permitidos. Tomó una hoja y el bolígrafo de tinta azul que tanto le gustaba, se sentó a la mesa de su escritorio y se dispuso a redactar su despedida. Se trataba de un acto de desahogo personal, más que una misiva con destinatario conocido. Un pendiente que llevaba meses masticando y que le despertaba abruptamente todas las noches. Prendió la luz de la lampara, se sentó tranquila y decidida. Luego empezó a redactar: Querido, he llegado a comprender que ya no te espero. Mi vida se ha convertido en una sucesión de mañanas solitarias, donde cada sorbo de café sabe a nuestra nostalgia. Anhelaba ese pequeño espacio de tiempo, donde al amanecer compartíamos algo tan simple como el desayuno. Pero ya entiendo que eso es un acto egoísta de mi parte hacia tu propio tiempo. Recuerdo aquellos días en q...

Solsticio de Invierno

Los eventos que están por ocurrir a nivel mundial, serán, de alguna manera, una sorpresa para la mayoría, a pesar de las señales y advertencias de los diferentes Institutos y especialistas a nivel internacional, nadie será capaz de predecir lo que el final de año traerá para la humanidad. No hay tiempo para pensar en el futuro, todo es brutalmente presente y cada segundo nos consume de forma irremediable. Hemos pasado la línea sin retorno, sin habernos detenido en el análisis profundo de lo que nuestra especie ha sido y será.  Penélope ya se encuentra en el trabajo, un corporativo ubicado en Polanco, un lugar más, lleno de oficinas como cualquier otro. Cuatro paredes, tiempos cronometrados, metas y objetivos ajenos, remuneración mediana y establecida en una escala de conveniencias también ajenas. Son las 08:30 de la mañana y en su buzón aparecen ya los primeros mensajes del día, se dispone a contestarlos y a atravesar su agenda, pero el tedio matutino la hace levantarse para prepar...

Primero de Enero

  Al despertar, María Eugenia se sintió   absurdamente acompañada. Prendió la cafetera, tomó un sorbo de amargo bourbon rosado sin azúcar y se miró al espejo. Sus setenta y tres años eran más inevitables que nunca y sus navidades felices habían quedado atrás. Se acercó la ventana, apartó la cortina con temor, vacilante de mirar a través de aquella delgada tela que la separaba del mundo. Observó la calle vacía de peatones y de vehículos. Se sintió sola. Los días primero de enero siempre le causaron miedo y desolación. La ciudad vacía le hacía pensar en posibles escenarios apocalípticos. Aquel amanecer y aquella urbe deshabitada, le obligaron a recurrir al tafil, para calmar la ansiedad que le provocó ver su propia soledad reflejada en la calle de Bucareli. El aroma a café saturó el departamento, Eugenia tomó una vieja edición del libro de los abrazos y se redescubrió en el azar con el que leyó sus páginas; “Otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin p...