Si te quedas, yo me voy contigo...
Si te quedas, yo me voy contigo...
- Hola, perdón por la interrupción -
- Hola ¿Cómo le puedo ayudar? -
- ¿De verdad es usted? -
- Bueno, no podría responder a ese nivel filosófico y no creo que nadie sea capaz, mejor dime tú ¿Quién te parece que soy? -
- Es que la vi y de inmediato supe que era usted, digo, sé que no la conocí en persona, pero es que estoy seguro de que es usted -
- Qué cara más divertida pone muchacho ¿Quién cree que soy? -
- ¿Frances? -
- Dígame Fanny -
- ¡Lo sabia carajo! No lo puedo creer, es que simplemente no puede ser, hay pocos retratos suyos, pero son suficientes para reconocerla... Caray, lo que no me explico es que esta haciendo justo aquí y ahora -
- Baje la voz muchacho, no es tan extraordinario como usted cree -
- ¡Claro que lo es! ¿O acaso todos los días le reconocen en la calle? -
- De hecho no, es el primero en esta eternidad que llevo aquí, pero de igual forma ¡Baje la voz! prefiero la discreción-
- Sin problema, tiene razón, le ofrezco una disculpa, me deje llevar por la emoción, le ruego no se ofenda y que me deje caminar con usted, se lo suplico... ¡Claro! siempre y cuando Don Ángel no se vaya a ofender -
- Tranquilo, el ministro no vino conmigo en esta ocasión, por lo que le permito ser mi acompañante, pero por favor, no grite -
- Gracias... -
La quietud incesante e inexistente de un día cualquiera en lo que hoy conocemos como avenida Juárez es el marco surrealista donde ocurre el encuentro de nuestros personajes en pleno siglo XXI, doscientos veintitantos años después de ella y casi cuarenta después de él. Inexplicable e irracional, simple y casi imposible.
- Cuéntame cómo o por qué Fanny -
- No sé como, no lo podría explicar, no es que yo lo decidiera o que hubiera sido intencional, simplemente sucede que aquí estoy, con la sospecha de que en realidad nunca me fui, aunque estoy segura de que si lo hice, me refiero a que solamente conseguí quedarme con mi partida, no lo podría explicar, es lo que es y lo disfruto mucho -
- Quiere decir que no ha perdido detalle del cambio histórico del país -
- En cierto modo, digamos que llevo aquí el tiempo que me ha tomado entender a los mexicanos -
- Entonces nunca se va ir -
- Tal vez lo haga, o talvez termine entre una de las tantas cosas que acaban por olvidarse en este país y por esta gente, tal vez nadie me reconozca nunca más y esa sea mi forma de marcharme, pero dígame ¿Usted para donde iba o va? -
- Nada importante, iba a Donceles a las librerías de viejo, pero nada que no pueda esperar ¿Fumas? -
- Gracias, sí -
- Y usted ¿Algún plan es especial? -
- Caminaba rumbo al Estanquillo, hay una exposición sobre Carlos Monsiváis que no me quiero perder, luego pensaba comer algo y tomarme una copa de vino -
- Si no le molesta me encantaría acompañarla -
- No me molesta -
- Además Carlos es de mis cronistas favoritos -
- ¿Qué le gusta de él? -
- Su franqueza y lucidez insuperables... -
Nuestros personajes avanzan por un costado de la Alameda, consumiendo el humo de un par de cigarrillos que tienen que apagar al llegar a la calle de Madero, debido a que la zona ha sido declarada libre de humo de tabaco, un triunfo más del Bovarismo permanente en que el se interactúa en esta noble y muy leal.
- Dos entradas por favor -
- Aquí tiene su cambio -
- Fanny, por aquí, por favor -
- Pero yo pago mi entrada -
- De ninguna manera, hoy será mi invitada -
- Aprecio su caballerosidad -
Ambos recorren las salas del edificio en donde antes estuvo la casa de la "Güera Rodríguez"
- La Güera fue y es única -
- Cierto, tú la conociste ya hacia el final de su vida -
- Personajes como ella no tienen un final, ni descripción apropiada que les venga en talla -
- ¿De verdad era tan guapa como la describen? -
- Irrepetible diría yo, pero no sólo por su belleza, sino por su inteligencia -
- Dice también que "es única" ¿Cómo es eso, ella también sigue por aquí? -
- Todos seguimos por aquí, porque de aquí fuimos, solamente que somos más discretos, entendemos que nuestro tiempo ya pasó y que no debemos participar de ninguna manera en los eventos actuales, algunos decidimos disfrutar de los escombros, algunos se exilian en lugares lejanos, prefieren el mar, la montaña, una cabaña cerca de un lago, un pueblo mágico, otros simplemente toman parte del ir y venir de millones de personas-, pero créalo, nadie se va.
- Increíble ¿Quién lo diría? -
-Nadie, nos han enseñado a olvidar, a pensar que al final de nuestro tiempo nos vamos a otro lugar, pero nada más falso, nos quedamos, no hay cielo ni infierno que valga la pena habitar, principalmente porque ese es un cuento engaña bobos... Lo triste es que nos quedamos a ser parte del olvido, pues algo seguro, es que a todos nos olvidaran -
- Entonces le gusta venir al estanquillo para no olvidar a su amiga -
- A ella todavía la puedes encontrar rondando esta zona, pero no la reconocerías, es del club de Nahui, de la Rivas y de Pita Amor, personas que fueron mas allá de lo obvio y cotidiano, personas que decidieron mirar muy por encima de la vida, sobrepasando cualquier intento de volverla un simple horario de oficina -
- ¿Aves de paso? -
- No, yo diría mas bien, paso de aves, aves que despreciaron y no necesitan de la fugacidad de la vida -
- Eres de una brillantes indescriptible -
- Eres fácil de sorprender -
- Cierto, ingenuo y abyecto, si lo quiere ver así -
- ¿ Nos tomamos un copa?
- De acuerdo, conozco un buen lugar -
Ambos salen del Estanquillo para encaminarse hasta "El Cardenal", el bullicio es insoportable, no se equivocaba Vicente Quirate al referir que amar a la ciudad no es tarea fácil en estos tiempos, sólo los citámbulos de verdad saben encontrar los tesoros de la simple vista y por eso no se van de la ciudad, al contrario, regresan a toda costa, para seguir dándole sentido a esta ridícula pesadilla de caos y sobrepoblación que llamamos zona metropolitana y de la cual es muy común rendirse.
- Para mi una copa de tinto, Pinot Noir de preferencia -
- Excelente ¿Y para usted caballero? -
- Lo mismo por favor -
- A la orden -
- ¿Ya había venido aquí? -
- Sí, con Ángeles González -
- ¿ La nieta de Don Manuel? -
- Así es, aun que ella desconoce quien soy -
- ¿Cómo es posible? -
- Yo la busqué, su trabajo en imperdible, además es una mujer de otro nivel, una fuera de serie; pero no sospecha nada -
- Ya lo creo que sí -
- Aquí tienen sus copas -
- Gracias -
- ¿Les apetece algo de comer? -
- Lomo de Robalo -
- Chile Relleno a la Oaxaqueña -
- Perfecto, en un momento -
La plática se hace larga y tendida, es tanto lo que él le pregunta y tan poco el tiempo, es tanto lo que él pretende saber y tan extenso lo que ella puede contar, Santa Anna, las viejas costumbres, semana santa, Manga de clavo, San Cosme, Santa Mónica, los paisajes perdidos, ultramar, la aristocracia de su tiempo, tan ridícula como la de ahora, tan poco leída, tan ciega de verse a si misma... el México que ya se fue y que sin embargo se mantiene tan presente en sus atavismos.
- ¡Qué tarde, debo volver! -
- ¿ A dónde? -
- A mi lugar -
- No, espera, aún te puedo mostrar otro lugar -
- ¿Me has tomado de la mano? -
- Perdona, debió ser el vino -
- ¿Qué lugar? -
- Sorpresa, ven, mi auto esta en el subterráneo de Bellas artes -
- Muy bien, lo permito, inusualmente, pero lo permito -
- ¡La cuenta por favor! -
El Honda Civic sale de las profundidades de la ciudad y toma dirección hacia al norte, la tarde noche empieza a ser iluminada por las luces artificiales y el neón moderno, la metrópoli es otra de noche, un placer exclusivo de los noctívagos y de los mercenarios de la madrugada, criaturas del imaginario, personajes capaces de todo, cualidad exclusiva de los que han abandonado el status quo para dedicarse a ser, a vagar por sus calles o al homicidio en serie.
- Ven es por aquí -
- El cerro del Tepeyac, pero... ¿ a esta hora? -
- Sí, ven, obviamente esta cerrado, pero conozco una entrada -
Risas provocadas por el vino tinto y el placer de estar allanando el lugar donde se firmaron los tratados de Guadalupe Hidalgo.
- Fanny, mire, le obsequio la ciudad y su anochecer titilante -
- Es... preciosa, es inmortal, es el error más maravilloso... -
- Es un absurdo -
La pareja atemporal contempla la ciudad desde la sierra de Guadalupe, él la besa, ella no se niega. El ruido de la ciudad los envuelve, es posible escuchar al mar llegando a un playa de esmog, el ambiente huele a sal, pero no tiene nada que ver con la vida que representa la marisma, es mas bien el olor a la muerte que habita calles y ejes viales, es la intranquilidad y el abandono, es la soledad en la que uno puede estar al bajar de cualquier estación del metro, ellos nunca se volverán a encontrar.
Amanece, como cualquier otro día, a nadie le importa.
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