Julia
Julia
-
Buenos
tardes señora… eh… sÃ, aquà esta ¡Santillán! señora Santillán, disculpe el
retraso, espero que mi personal haya sido atento con usted, si me lo permite vamos
a iniciar la sesión.
-
Mira
doctor, personalmente no creo en la terapia psiquiátrica, pero la repetitividad
de los eventos me obliga a buscarte de nuevo en este escenario premeditado.
-
Gran
comienzo señora Santillán, pero usted no está aquà a la fuerza, puede irse en
cualquier momento, aunque por lo que veo en su historial clÃnico, bien convendrÃa
que se quedara.
- ¿Lo
dices por mi adicción a las benzodiacepinas, a los antidepresivos o los
intentos suicidas?
-
Lo
digo por las repercusiones que engloban tales hábitos y por la necesidad de
tratamiento médico profesional.
-
Ok
doctor, digamos que sÃ, tú eres el “profesional” ¿por dónde quieres que
comience?
-
Vamos
por orden ¿qué es lo que más le aqueja?
-
Mis
sueños.
-
Alguno
recurrente supongo ¿escucha voces, tiene pesadillas?
-
No
en realidad, verá; el tema es que en mis sueños puedo ser consciente y actuar en
consecuencia.
-
Entiendo
señora Santillán, déjeme decirle que no me parece muy atÃpico, esa sensación es
más frecuente de lo que usted cree, lucidez es el término.
-
No
me estoy dando a explicar doctor, ponga atención; las decisiones que tomo
mientras sueño cambian la realidad, aunque de forma limitada pero estratégica, cuando
me levanto puedo darme cuenta que las circunstancias cambiaron según lo decidÃ
en mis sueños.
-
Entiendo
¿Qué le hace pensar que toma decisiones en “un sueño” y qué la realidad se
modifica?
-
Ya
se lo dije, los cambios intencionales que son palpables al despertar.
-
¿Alguna
vez ha escuchado o le han hablado del trastorno de despersonalización o desrealización?
-
Doctor,
vamos, no seas tan escéptico.
-
No
es escepticismo, le explico; las personas que son afectadas por este trastorno sienten
como si estuvieran en un sueño, el mundo les parece artificial e incluso
distorsionado. Por ejemplo, los objetos pueden parecer borrosos o inusualmente
claros, más grandes o más pequeños que la realidad, los sonidos
pueden parecer más fuertes o más suaves de lo que son y el tiempo puede parecer
que transcurre demasiado lento o demasiado rápido, a lo que me refiero es que…
-
Doctor,
doctor, doctor… me viene a la mente una frase de Octavio Paz sobre la obra de Bioy
Casares, según Paz, los temas de Bioy no eran cósmicos, sino metafÃsicos, el
cuerpo es imaginario y obedecemos a la tiranÃa de un fantasma. No es fácil de
explicar.
-
Bajo
ese argumento le pediré que lo intente, se lo suplico.
-
Si
te rÃes, me largo.
-
He
escuchado de todo, venga, sorpréndame.
-
Irremediablemente
repetitivo, no cambias tus maneras en ninguna lÃnea… pero está bien, al fin y
al cabo, a eso he venido, te lo diré: esta no es la primera vez que hablamos
del tema.
-
No
le entiendo señora Santillán, de hecho, esta es la primera vez que la veo y
por lo tanto es la primera vez que hablaremos del tema, no por algo antes de
iniciar la sesión mi asistente tomó todos sus antecedentes médicos.
-
Lo
sé, lo sé, pero te dije que pusieras atención, el caso es que hoy volveremos a
tratar de arreglar nuestra situación, este nudo que no nos permite avanzar.
-
¿Nuestra
situación? mmm, interesante ¿tiene alguna evidencia de lo que me está comentando?
-
Ninguna,
más que una bitácora que redacto inmediatamente al despertar.
-
Bueno,
pero eso no cuenta como evidencia, no importa, cuénteme entonces ¿cómo han sido
nuestros encuentros pasados?
-
Ha
pasado de todo doctor, especialmente en las lÃneas donde te he visitado como
psiquiatra, siempre salgo furiosa del consultorio porque te carcajeas de mà situación
al inicio de la sesión.
-
Entonces
tenemos un avance por lo que entiendo.
-
Ahora
que lo mencionas sÃ, es la primera lÃnea en donde superamos los 15 minutos de
sesión.
-
Buenas
noticias entonces ¿de qué me rÃo exactamente?
-
Siempre
te burlas del hecho de que puedo actuar conscientemente en mis sueños, ahora
mismo pienso que por dentro te estas riendo de mÃ.
-
No
es asà señora Santillán, serÃa muy poco ético de mi parte, por favor continúe, dÃgame
cual es el verdadero propósito de su visita.
-
Evitar
el dÃa de su muerte.
-
¿De
la muerte de quién?
-
De
Julia, nuestra hija.
-
¿Disculpe?
-
Ya
sé doctor, aquà es en donde en sueños te sorprendes para mal, me pides que me
retire y que no te vuelva a buscar, pero esta vez no es un sueño.
-
Señora
Santillán, debo aceptar que no me esperaba esa respuesta, le ofrezco una
disculpa y para enmendarlo me saldré de la trama del sueño, le aseguro que no le
voy a pedir que se vaya, de hecho, quiero seguir escuchándola, prosiga, si es
tan amable.
-
Ok…
es raro, pero está sucediendo…
-
¿Qué
le parece raro?
-
Siempre
usas camisa azul cielo con pantalón gris, pero hoy…
-
Camisa
blanca y pantalón azul marino, no me parece raro, quise variar un poco.
-
¿Cómo?
-
Nada
relevante, sigamos, tome un vaso de agua.
-
SÃ, de acuerdo, gracias… ¿dónde me quede?... claro,
ya, ya recuerdo, pon mucha atención doctor Javier Aldrete… ¡mucha atención! seré
directa: Todo ocurrió cuando éramos estudiantes universitarios, quedé
embarazada, fue una noticia dura para los dos, catastrófica dirÃa yo, por varios dÃas reflexionamos y tomamos la
decisión de no tenerlo, buscamos ayuda desesperados, hasta que finalmente en la
novena semana de embarazo coloqué el Cytotec dentro de mi cuerpo, luego la
incertidumbre, después un sangrado considerable y dolor intenso, me abrazaste y
nos quedamos dormidos, al siguiente…
-
Disculpe
que la interrumpa y que esboce una mirada de duda señora Santillán, pero no
recuerdo nada de eso, tendrá que aceptar que no ocurrió o por lo menos ¡No! en
mi compañÃa.
-
Llámame
Gloria, deja de lado el apellido falso con el que hice la cita.
-
Como
usted guste Gloria, pero…
-
¡Por
supuesto que no recuerdas nada! de esa lÃnea temporal no queda “niente”
-
Veo
que incide repetidamente en el concepto de lÃnea temporal, quisiera profundizar
más en ese sentido…
-
¡No!
déjame seguir, nunca habÃamos llegado hasta aquÃ…
-
Muy
bien, procurare no interrumpirla.
-
Al siguiente dÃa del aborto, cuando te fuiste
y me quedé sola en mi habitación, me invadió un profundo sentimiento de
arrepentimiento, lloré como nunca lo habÃa hecho y le rogué intensamente a las
fuerzas superiores por una segunda oportunidad, sobre todo aquel dÃa en que me hiciste
saber tu intención de marcharte y te despediste, entonces ocurrió.
-
¿Qué
ocurrió exactamente?
-
Déjame
terminar Javier… ocurrió que desperté de un largo sueño de dos dÃas, en el cual
tú y yo habÃamos decidido tener al bebé, lo que por primera vez se tradujo en
realidad, pues al despertar aún estaba embarazada y nuestros planes y visión de
la vida habÃan cambiado. Esa primera ocasión pensé que todo lo demás habÃa sido
producto de mi imaginación y de la gran desesperación que habÃamos sentido. Fueron
dÃas muy confusos, el hecho irrefutable era que estaba embarazada y que tú y yo
estábamos haciendo planes a futuro.
-
Debe
entender que todo este concepto de cambio de realidad, fuerzas superiores y
abortos reversibles son difÃciles de asimilar, no piense que la estoy juzgando,
pero…
-
¡Ya
no me importa Javier! voy a terminar con todo esto.
-
Adelante,
por favor.
-
Tras
el primer sueño que modificó la realidad fracasamos de nuevo, la niña nació
pero tú te marchaste a los 6 meses, yo me hundà en periodos depresivos que me
llevaron a dormir por mucho tiempo, periodos que me encaminaron a descubrirlo,
pues fue en estos lapsos de soledad donde noté que en mis sueños podÃa tomar
decisiones, decisiones que se veÃan reflejadas en la vida real, sin embargo, también
fui aprendiendo que el paso del tiempo no se detiene y que ciertos acontecimientos
sólo son aplazables, pero imborrables.
-
¿Ha
modificado muchas cosas?
-
Las
suficientes y las necesarias Javier, es asà que he quedado atrapada en un nudo de
realidades, tratando de encontrar la lÃnea correcta… lo macabro es que nunca
puedo lograr dos cosas, la primera es que te quedes a mi lado, eso ya lo
superé.
-
¿Y
la segunda?
-
Julia…
-
Es
decir que finalmente Julia logra crecer…
-
¡Pero
siempre muere Javier! ¡Siempre!
-
Tratemos
de calmarnos señora Santillán, tome un poco más de agua y hábleme de Julia.
-
Javier,
a través de los años he visto morir a nuestra hija por diferentes motivos, hidrocefalia,
leucemia, atragantamiento, tetralogÃa de Fallot, encefalopatÃa, displasia
broncopulmonar, septicemia, enterocolitis y no recuerdo cuantas más… tú no podrÃas entender el dolor, en cambio yo,
todas las veces he modificado el momento de su muerte en mis sueños, para que
ella pueda continuar, pero como te dije hace un momento, llegado el momento, hay
instantes que no se pueden postergar.
-
Me
sigue causando problema que le llame “nuestra hija” ¿cuál ha sido mi rol en
estos años?
-
Ninguno
y el decisivo.
-
Vaya
ambivalencia, sea más especÃfica, por favor.
-
Tras
varios intentos fallidos decidà sacarte de mi vida de forma definitiva, entendÃ
que de ninguna manera podrÃas estar a mi lado, por lo que una noche tome la
decisión de romper contigo y continuar sola, pero no importa lo que haga,
siempre terminas conociéndola, irremediablemente la vida los une.
-
Ya
entiendo lo de ningún rol, pero ¿a qué te refieres con “decisivo”?
-
¡A
que Julia siempre muere en tus brazos Javier! No importa cómo, pero siempre
terminas siendo tú el médico que intenta reanimarla y su muerte siempre se
presenta un par de dÃas después de que te conoce.
-
Entiendo…
-
¡No
entiendes nada!
-
¡Señora
Gloria ¿a dónde quiere llegar?!
-
¡Al
Final, quiero llegar al maldito final! por el amor de dios Javier ¡date cuenta!
dentro de toda esta miseria de oportunidades hay dos comunes denominadores.
-
Eso
suena raro incluso para las matemáticas ¿Cuáles son esos denominadores según usted?
-
La
muerte de Julia y tú, de alguna manera siempre estás ahÃ, por lo que para mà es
más que obvio, tengo que eliminarte para que Julia pueda existir, tú eres el
punto final que no la deja seguir.
-
¿Cómo
llegó a esa conclusión?
-
En
esta lÃnea ella tiene 17 años y aun no te conoce Javier… ayer soñé tu muerte y
hoy se hará realidad.
-
Entenderá
que tengo que llamar a la policÃa.
-
No
hay tiempo para eso…
(Disparos)
-o-
-
…
-
Gran
comienzo señora Santillán, pero usted no está aquà a la fuerza, puede irse en
cualquier momento, aunque por lo que veo en su historial clÃnico, bien
convendrÃa que se quedara.
-
¡No
lo entiendo! te disparé ¡yo te disparé!
-
¿Disculpe?
-
¡Javier
yo te disparé!
-
Creo
que la crisis es más grave de lo que me imaginé señora Santillán ¿la acompaña
algún familiar?
-
No
puede ser… ¿de nuevo en este punto? pero, pero… ¡yo lo soñé! es que no ¡no puede ser!
-
Señora
Santillán ¿quién la acompaña?
-
¡Mi
hija! está afuera, no lo entiendo ¡no lo entiendo! ¿Qué demonios ocurrió?
-
Cálmese
por favor, voy a pedir que dejen pasar a su familiar.
-
…
-
Con
permiso doctor ¿me llamó?
-
SÃ,
pase por favor, su madre está bastante inquieta, necesito que me ayude a
tranquilizarla para continuar con la sesión, aún quedan 50 minutos y no hago
reembolsos.
-
¡Mamá!
cálmate por favor, es muy importante que termines la sesión.
-
¿Julia?
-
No
mamá, no me llamo Julia, mÃrame, soy yo, Abigail.
-
¡No,
no! ¿dónde está Julia?
-
¡Mamá!
aquà no hay ninguna Julia, cálmate ya.
-
¡Javier
¿qué mierda pasó?!
-
Discúlpela
por favor doctor.
-
No
se preocupe, estas cosas pasan.
-
Vámonos
mamá, no puedes actuar asÃ.
-
¡Javier!
por piedad… ¿Qué paso? Prometo tranquilizarme.
-
Respire
profundo señora Santillán…
-
SÃ,
está bien…
-
Señorita,
permÃtame un último momento con su madre a solas.
-
¿Seguro
doctor?
-
SÃ,
no se preocupe.
-
Está
bien, esperare afuera, mamá por favor mantente tranquila.
-
Sólo
será un segundo…
-
SÃ,
de acuerdo.
-
Señora
Santillán… le diré esto y no nos volveremos a ver en ninguna lÃnea.
-
¿Cómo?
-
Cito
a Saramago “Hace poco todavÃa era mañana y ya la noche está ahÃ…” quiero decir,
esta vez me adelante a tu sueño Gloria ¡Es mi turno de cuidarla!
-
¿Tú?
-
SÃ,
yo.
-
…
-
Listo
Abigail, ya puede llevarse a su madre, le recomendare a un colega que las pueda ayudar, él tiene más experiencia en este tipo de casos. Tuve que administrarle
un sedante para que la pueda llevar a su domicilio, estará dormida por algunas
horas, al despertar pensara que todo fue un mal sueño, mi personal la ayudara.
-
Que
amable, gracias doctor.
-
No
tiene nada que agradecer, por cierto Abigail, es curioso.
-
¿Qué
le parece curioso doctor?
-
Mi
hija se llama Julia…
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